MAR 09 MAR 2010 | 13:45
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Cuando parecía que el sistema financiero y el BCRA esquivaban olímpicamente la crisis institucional de enero que terminó con la presidencia de Martín Redrado, en febrero la crisis de la deuda en Grecia, la continuidad de la incertidumbre sobre las necesidades de financiamiento del gobierno nacional y un BCRA más “devaluador” en los papeles frenaron el proceso de recuperación de las variables del sistema financiero local. Aunque estuvo lejos de resultar seriamente herido.
En primer lugar es importante remarcar que durante febrero comenzaron a realizarse planteos sobre la capacidad de repago de la deuda del gobierno nacional, ya que el Fondo del Bicentenario se encontró en un callejón sin salida. Si bien ya existía cierta incertidumbre en enero, que se reflejó directamente en el incremento de los Credit Default Swaps sobre la deuda soberana argentina, fue en febrero dónde los temores pegaron en punta y el CDS tocó techo en 1.199 puntos básicos.
Por otro lado, los temores de una mayor incremento del dólar, producto de la expectativa de un BCRA mucho más “productivista”, que aceleraría la tasa de depreciación del peso frente al dólar, comenzaron a sentirse en los mercados financieros, siendo los contratos Non Delivery Fowards del dólar reflejo directo de esto, negociándose un tipo de cambio a un año en valores cercanos a los $4.4175.
La crisis importada de Europa y las dudas locales sobre las necesidades de caja del tesoro para financiar la deuda, produjeron en el mercado local un sacudón que pocos esperaban hace unos meses dónde el “veranito financiero” nos daba su calor. El febrero se dieron todos los eventos para que la demanda del billete americano resurgiese: temores fiscales + expectativas de devaluación.
Luego de 6 meses en los cuales el BCRA pudo terminar el mes cómo comprador neto en el mercado de dólares, en febrero se vio obligado a vender billetes americanos por un valor de US$ 231 millones, al mismo momento que la demanda privada de dólares “pegó” un salto y alcanzó los US$ 1.253 millones, cuando en meses anteriores era “estadísticamente” igual a cero.