LUN 23 NOV 2009 | 15:00
Brasil, que hace mes sorprendió a los mercados imponiendo un gravamen de 2% sobre movimientos cortoplacistas, sigue en ese camino. Así, el ministerio de hacienda aplica un recargo (1,5%) a recibos de depositarios, que permiten a empresas locales ofrecer acciones en otros mercados.
Estas medidas llegan en medio de una ola miscelánea de cambios en economías emergentes, tendientes a frenar flujos de “dinero caliente”. No sorprende, pues, que tantos funcionarios hablen de controles a capitales especulativos. Un grupo de analistas, al respecto, vislumbra problemas para prevenir una veloz repreciación del dólar y el consiguiente brote inflacionario.
Algunas de esas dificultades remiten al yüan chino, atado al dólar pese a presiones de Washington para que Beijing lo deje flotar. Por ende, las monedas emergentes pegadas al dólar también lo están al yüan y sus exportaciones son menos competitivas en China. Mientras, Taiwán impuso restricciones a plazos fijos colocados por extranjeros.
Esa variedad de acciones para limitar influjos de capital son un signo claro: los países emergentes distan de aceptar una sostenida transferencia de carteras especulativas entre oeste y este. No desean afrontar ciertas implicancias financieras y cambiarias.
La semana pasada, una cantidad de monedas en el este, el sudeste y el sur de Asia cedieron ante el dólar, pues altos funcionarios indios, surcoreanos, indonesios y tai aludieron públicamente a la posibilidad de intervenir para frenar flujos especulativos de dinero caliente en pos de altas diferencias.