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Conflictividad laboral: de las más altas del mundo

Argentina se destaca tanto a escala regional como en comparación con el resto del mundo.

vie 15 de febrero de 2019
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Conflictividad laboral: de las más altas del mundo

De acuerdo a datos presentados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el año 2017 Argentina fue el tercer país del mundo con mayor cantidad de conflictos laborales (entendidos como paros, huelgas o cierres patronales), siendo superada solamente por Polonia y Alemania. Una situación similar se presenta si se consideran años previos, donde incluso la posición de Argentina en relación a otros países se encontraba por encima de la que presentó en 2017. Los datos de 2018, si bien preliminares y solo disponibles hasta septiembre, marcan una tendencia similar. Así lo destaca el último informe semanal de la Bolsa de Comercio de Córdoba.

El dato cobra mayor relevancia cuando se analiza cuantos días de trabajo son perdidos por los empleados debido a estos conflictos. En este aspecto, los datos de Argentina son incluso menos alentadores. Es el país donde más días de trabajo se pierden en el mundo, y con una gran diferencia en relación al resto de los países que le siguen en el ranking.

Mientras que en Argentina se perdieron 1,14 días de trabajo por trabajador formal en el año 2017 por estos conflictos, en el Reino Unido, segundo país en el ranking, cada trabajador pierde en promedio seis veces menos jornadas al año por causa de los conflictos laborales. En el otro extremo, países como Letonia, Lituania, Suecia y Suiza, pierden por este concepto menos de un minuto de trabajo al año por empleado. Incluso en años anteriores, donde Argentina alcanzó mejores cifras en relación a este indicador, nos encontrábamos liderando el ranking de esta preocupante faceta del mercado de trabajo.

Al examinar en qué ámbitos se originan estos conflictos se observa que la gran mayoría involucran a trabajadores estatales, principalmente de las administraciones provinciales. En efecto, en 2017 más de dos tercios del total de conflictos laborales ocurrieron en el ámbito público, en particular en el sector educativo, el cual presentó un extenso conflicto a lo largo del año, algo que también ocurrió en años anteriores.


En efecto, la conflictividad del sector público representó el 64% del total de casos en 2016 y el 56% en 2015. Este alto nivel de conflictividad llevó a que, al analizar las jornadas perdidas al año por trabajador, en 2017 los trabajadores públicos perdieran más de 3 días laborables por huelgas y paros, casi 2 días más que el promedio del país y 18 veces por encima del segundo país más conflictivo a nivel internacional. Por el contrario, la situación del sector privado resulta mucho más acorde al resto de los países, habiendo perdido solo 0,12 días de trabajo por empleado, un número que, a pesar de continuar siendo elevado en la comparación internacional, se encontró en niveles inferiores a los del Reino Unido y cercanos a los de Canadá.

Como es de esperar, los conflictos laborales resultan costosos para el desarrollo de la actividad económica. Al perderse días de trabajo se genera un aminoramiento de la producción y/o las ventas que, según estimaciones propias, solo en 2017 representaron una pérdida de entre 0,20% y 0,25% del PBI. A su vez, en la mayoría de los casos los empleados en paro o huelga mantienen el derecho a ser remunerados, lo que genera un costo estimado de 0,4% del total de remuneraciones, lo que en definitiva afecta el costo laboral total afrontado por los empleadores. Al contabilizar ambos efectos, los conflictos laborales habrían representado una pérdida de eficiencia de más de 0,4% del PBI de Argentina en 2017.

Estos cálculos no contemplan el impacto de factores que aumentan aún más los costos que generan la conflictividad laboral para la sociedad. En el caso de la educación, el sector con mayor conflictividad laboral del país, la pérdida de días de clases por paros afecta la continuidad de estudios y la calidad educativa, afectando a futuras generaciones.

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