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Dossier

{Ciencia y tecnología} Secuenciar el genoma es dar otro paso al frente en biomedicina

La biotecnología es prioridad estratégica en los instrumentos de financiamiento y la política de la cartera nacional de Ciencia y Tecnología, según la viceministra Ruth Ladenheim, quien revela habrá especial apoyo a la aplicación que tenga la secuenciación del genoma humano en la industria farmacéutica.

lun 21 de mayo de 2012
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 -¿Cómo se trasladan estos desarrollos a la actividad comercial?

-Los laboratorios que operen en nuestro país, nacionales o de otro origen, pueden dirigirse a estas plataformas y con ellas desarrollar dentro de sus propias empresas proyectos que les permitan concretar las innovaciones. 
Financiamos el montaje, todo lo que significa equipamiento, recursos humanos, infraestructura, asociadas a la plataforma, lo cual tiene su costo, que de todos modos empieza altamente subsidiado. Lo que pretendemos es que sean sustentables a mediano y largo plazo, que el Estado no tenga que financiar las pérdidas permanentemente. 
La idea es que ofrezcan sus servicios de manera rentada, no con fines de lucro, pero para poder requiparse, para actualizar la formación de los recursos humanos.

Zanahoria

-¿Cuántos consorcios público-privados se aprobaron hasta ahora?

-En estos momentos hay 35 consorcios público-privados de todos los sectores y tipos de tecnología que ya se conformaron con esta “zanahoria”. No sólo financiamos biotecnología aplicada a la industria farmacéutica, que es un nicho, sino otros campos, como la nanotecnología, bienes en sectores estratégicos para el país, como el agroindustrial. Hubo toda una serie de convocatorias para financiar proyectos dentro de la cadena láctea, la pastura transgénica resistente a la sequía, pasando por el desarrollo de vacunas o terapéutica para enfermedades del ganado y alimentos funcionales lácteos, que tienen determinados beneficios para la salud humana: antihipertensivos, anticolesterol, todo dentro de esta modalidad público-privada asociativa.
Entre los que se ocupan de la salud, consensuamos agroindustria con el Ministerio de Agricultura; salud con el de Salud, y hemos financiado consorcios que se dedican al diagnóstico temprano de enfermedad de Chagas, de la transmisión madre-hijo de la enfermedad. Porque los niñitos cuando son tratados muy tempranamente con la medicación antichagásica tienen una respuesta buenísima, una cura completa, se la puede eliminar tomada a tiempo. Varios consorcios desarrollan estos quits y después hay que comercializarlos: a entidades estatales, provinciales públicas o privadas, pueden ser exportados, porque el mal de Chagas no es un tema exclusivamente argentino.
De la misma manera se formaron tres consorcios privados para generar quits para el diagnóstico de la diarrea infantil, que ocasiona mucha mortalidad, y así sucesivamente. Tenemos también en energía renovable.



 -¿Están conformes con los resultados obtenidos hasta el presente?

-Estamos abriendo muchas convocatorias interesantes en tips, software, informática. Es un modelo que está funcionando felizmente porque la Argentina es un país en el que la inversión pública en investigación y desarrollo es fuerte y creciente, que no tiene todavía un correlato del sector privado, aunque con esta clase de incentivos ya hemos tenido la prueba, con esta primera generación de consorcios público-privados, de que conseguimos resultados alentadores.

-¿Interesa la convocatoria a las empresas extranjeras?

-Mayormente las empresas que se presentan son nacionales, pero también se acercan los extranjeros. Hay varios: Pfizer, Roche, Glaxo, Sanofi, que tuvieron distintos tipos de enfoque para financiar algún proyecto en un área que tiene particular interés. Estamos hablando de proyectos de investigación científica, no de clínica, a los que no nos dedicamos, sino que vamos aguas arriba de esa etapa. Tener empresas de esa envergadura involucradas en proyectos de investigación para nosotros es muy bueno, porque nos permiten cruzar esa gran brecha, que hoy en día estamos intentando colmar con estos fondos, entre la investigación científica y el desarrollo y comercialización de estos proyectos.

-¿Por qué cree que los privados necesitan de todo este estímulo para entrar en el desarrollo de biotecnología?

-En la industria farmacéutica se trata muchas veces de sumas muy altas cuando uno habla de llevar adelante una investigación científica y de transformarla en un proyecto, a partir del cual se ejecuten todas las etapas hasta llegar a la comercialización, como las regulatorias y de certificación de calidad que necesitan. El primer paso para nosotros ha sido quebrar el divorcio histórico entre la investigación biomédica y la puesta en marcha de proyectos que tienen prioritariamente un objetivo social. Si estamos poniendo énfasis en la comercialización es porque nos importa que lleguen a esa instancia los productos, pero el impacto social cuenta primordialmente, porque comercialización significa que el mismo Estado lo tome y así pueda llegar a la salud de la población, como ya se logró en el caso de Chagas y diarreas infantiles.



 ¿En qué grado de avance se está?

-En este momento hay una plataforma genómica con recursos humanos capacitados para tomar decisiones estratégicas, como qué tipo de equipamiento comprar y cuándo, poder negociar mejor los precios y manejar, además, los frecuenciadores en su mantenimiento, o formar los recursos humanos que se necesitan y poder ofrecer servicios de secuenciación genómica a la industria para toda clase de desarrollos. 
También hay investigaciones que tienen que ver con farmacogenómica, por ejemplo, que consisten en analizar patrones genéticos y asociarlos a la susceptibilidad a la respuesta de determinados tratamientos terapéuticos.
Esto se hace ya en muchos países, y Argentina está participando en algunas investigaciones, una de ellas, por ejemplo, organizada desde el National Cancer Institute con varios países latinoamericanos. Estas capacidades de hacer genómica de alto nivel son estratégicas.

-¿Se requieren al mismo tiempo medios para procesar semejante cantidad y variedad de información?

-Sí, con la bioinformática, que viene muy acoplada a la genómica. Las plataformas de genómica empiezan a producir cantidades siderales de datos, y se debe tener la capacidad de procesarlos, de capturarlos de almacenarlos; hay que tener el manejo de tecnología para estas dos grandes bases de datos, desarrollar los algoritmos para poder analizarlos, hacer modelización y simulación de procesos biológicos. Hasta se puede simular la interacción de las moléculas, se puede hacer lo que llamamos diseño nacional de fármacos, con este tipo de cosas, modelizar la interacción de un receptor con una molécula, con lo que se evitan un montón de estudios in vivo que hoy con esta tecnología se pueden abaratar y además mejorar la capacidad de evitar el daño a los animales y todo este tipo de cuestiones.
Estamos financiando esta plataforma con recursos que tienen que ver con hardware, software, formación de recursos humanos, que entonces funcionará acoplada a la genómica pero también a las otras posteriores, como la teómica o biología estructural que también trata de modelizar estructuras de macromoléculas muy complejas. Todo esto sirve para el diseño racional de fármacos.
Y otra plataforma que estamos desarrollando y financiando en este momento tiene que ver con nanomateriales, que sirven para hacer nanotransporte de fármacos, tratar de evitar esto que los fármacos muchas veces actúen sobre tejidos que no se desea que actúen. Así se desarrolla a medida nanotransportadores para fármacos o también detectores para diagnosticar la presencia de determinadas moléculas, todo esto se podrá hacer como servicio. Es la gran novedad.



 -¿Cuál ha sido hasta ahora la repercusión de la convocatoria?

-Hay uno que se dedica a la producción de anticuerpos monoclonales, que tienen efectos terapéuticos para el cáncer, para enfermedades autoinmunes, con lo cual no es un tema menor para nuestro país tener la capacidad de producir estos productos biotecnológicos tan sofisticados por razones estratégicas, pero también por lo onerosos que son para los costos del sistema público de salud. Además buscamos fomentar la exportación. El otro está relacionado con las proteínas recombinantes tipo factor 8, que son muy complejas de producir, y hay un tercer proyecto, que también fue evaluado y financiado, que es la producción de este tipo de proteínas en leche de bovinos transgénicos. Corresponden a tres grupos empresarios diferentes que ya los tienen en marcha. Hubo también otros que fueron evaluados y no se les aprobaron.

-Además de este renglón, ¿hay otras “zanahorias” para atraer iniciativas privadas?

-Otro instrumento y otra estrategia que emplea el Ministerio para fomentar la creación de puentes entre el sistema científico y el sector industrial-empresarial-farmacéutico, es la generación de lo que llamamos plataforma tecnológica. También estamos financiando las verdaderas plataformas genómicas, de células madres, de bioinformática, de materiales. Es que nos dimos cuenta que en el sistema científico, para poder transferir de la mejor manera posible sus resultados al sector industrial, se requiere de un montón de pasos en el medio, porque realmente está muy alejado lo que produce un investigador cuando publica un resultado, de lo que necesita un empresario cuando quiere llevar adelante un proyecto de innovación. 
Son necesarias las capacidades tecnológicas de alto nivel del lado científico que puedan estar al servicio de las demandas del sector productivo.

Plataformas tecnológicas

-¿Cómo se construyen esas plataformas?

- Lo que llamamos plataformas no son otra cosa que articular el trabajo y los equipamientos de varios laboratorios que hacen investigación en nuestro país, de manera de generar verdaderos servicios, con recursos humanos que se dediquen a eso. Estamos hablando de equipamiento muy sofisticado, muy cambiante. En los secuenciadores de segundo o tercer nivel todo el tiempo van cambiándose. Todavía inclusive estamos en un momento en el cual la tecnología no está madura. No se sabe muy bien qué secuenciadores de ADN son los que van a primar en el mercado.



 -¿Sigue de cerca el Ministerio ese proceso?

-A nosotros nos interesa desde el punto de vista de la política pública. El Mincyt primero ha tomado a la biotecnología como tema estratégico para las prioridades de su instrumento de financiamiento y de su política. También lo son sus aplicaciones a la industria farmacéutica. Disponemos de una serie de instrumentos de apoyo, promoción y financiamiento que permiten de distintas maneras apoyar las capacidades de nuestro sector científico y tecnológico en este campo. 
Yendo un poco para atrás, tenemos una tradición en el país muy rica en investigación científica, porque además en este campo están también la biomedicina, nuestros premios Nobel, científicos de excelente reputación internacional, temas de investigación, disciplinas en torno de esto que operan en el país al mejor nivel de cualquier centro de investigación de los países desarrollados, y a raíz de ello tenemos una cantidad importante de repatriaciones de científicos, porque desde 2003 hemos reconstruido la capacidad por inversión en equipamiento, recursos humanos e infraestructura y rejerarquizado la actividad científica. 
Hoy los científicos pueden hacer investigaciones de primer nivel y además colaborar con los centros de gran parte de los países más desarrollados del mundo, con lo cual podemos afirmar que estamos en el selecto club de las naciones que llevan adelante una investigación de fronteras en la biotecnología aplicada al sector de la salud y en particular a la industria farmacéutica.

Consorcios

-¿Cómo se traduce la internacionalización de la biotecnología aplicada al sector salud fronteras adentro?

-Entre otras acciones, pusimos en marcha un instrumento particular, que es el financiamiento a consorcios público-privados, para proyectos casi de más desarrollo que investigación, con el objetivo de llegar en cuatro o cinco años a un producto en el mercado. La gran paradoja argentina es que tenemos una capacidad científica tradicional muy importante por estos Premio Nobel vinculados a la biomedicina y todo que eso generó, y por eso tenemos, una industria farmacéutica en nuestro país, tanto nacional como de origen extranjero, que es muy pujante, con un mercado muy interesante, pero así y todo no hemos logrado dar el salto. Es decir, transformar un resultado científico o tecnológico en un desarrollo capaz de ser comercializado por alguna compañía farmacéutica.

-¿Cómo funciona este instrumento de financiamiento que promueve la formación de consorcios público-privados?

-En Argentina, como la inversión privada en investigación y desarrollo está rezagada respecto de la pública, tuvimos que diseñar lo que se dice vulgarmente una zanahoria, un incentivo para que se asocien los privados con los laboratorios de investigación. Se abre una convocatoria, se hace un llamado a la formación de estos consorcios para financiar desarrollos que tengan un impacto en la industria farmacéutica en unos cuatro a cinco años con aplicación bien concreta. No queremos en este caso financiar ciencia básica, ya que para ésta hay otros instrumentos y otras ventanillas.
Buscamos que se asocien los mejores laboratorios de investigación con los mejores grupos farmacéuticos y conjuntamente generen capacidades de desarrollo para la Argentina con las producciones de proteínas, como las recombinantes, o anticuerpos monoclonales, o vacunas, productos biotecnológicos que actualmente tienen un mercado mundial en rápida expansión, con patentes que caen, lo cual da la oportunidad a un país como Argentina de jugar un rol en el concierto internacional de países que producen biomedicamentos.



JUE 10 MAY 2012 | 00:00

La viceministra de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Ruth Ladenheim, afirmó que se están siguiendo de cerca los avances en la secuenciación del genoma humano, debido a que le abren a la biotecnología un abanico de posibilidades de desarrollo de medicamentos y su aplicación en la industria farmacéutica, que la cartera apoyará mediante los instrumentos de promoción y financiamiento contenidos en los programas para formar consorcios públicos y privados y para construir plataformas tecnológicas.
Durante una entrevista exclusiva con Mercado, la funcionaria recordó que el gobierno considera a la biotecnología como tema estratégico y que la política consiste en estimular las capacidades de nuestro sector científico y tecnológico en este campo y contribuir a darles un correlato comercial.

-¿Hay un antes y un después de la secuenciación del genoma humano en la biomedicina que trata la salud humana?

-Ya en los ´80, había un gran proyecto internacional que era la secuenciación del genoma humano, en el que tenían que colaborar muchísimos países entre sí. Era un gran proyecto. Recuerdo que en esa época trabajaba en un laboratorio de investigaciones y no había acuerdo: unos decían que sí y otros que no tenía sentido invertir cantidades de millones de dólares para secuenciar el genoma, cuando tiene gran parte repetitiva no codificable, o sea que no tiene forma de traducirse en otro tipo de moléculas activas, proteínas. Y entonces, se lo cuestionaba diciendo que había otros caminos de acción científica que permiten ir directamente al grano e investigar sobre aquellas partes codificantes del genoma que nos importan.

-¿Qué cambió desde ese momento para que haya empresas que se apresten a comercializar secuenciadores?

-La verdad es que se logró superar el escollo, se terminó la secuenciación, fue un proyecto colaborativo de envergadura, también lo hizo una empresa privada en EE.UU., pero ahora que pasó el tiempo existen los secuenciadores automáticos de segunda generación, y seguramente hay más. Esta biotecnología, que se basa en la secuenciación genómica, ha tenido un avance impresionante, porque hoy con esa capacidad de secuenciar en un día, en cualquier ser humano, o también de animales y por supuesto plantas, por unos pocos miles de dólares, abrió un abanico enorme de posibilidades de aplicación, con tremendas posibilidades en todos los campos que tienen que ver con el desarrollo de fármacos y se aplican en la industria farmacéutica.

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