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Dossier

{Management} La fragilidad de la lealtad

Lealtad y compromiso. Eso es lo que las empresas buscan más que nada. Cuando lo logran, pero no saben recompensar como del otro lado se espera, corren el riesgo de sufrir deslealtad y agravio en calidad de revancha.

sáb 1 de septiembre de 2012
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En toda empresa existe lo que suele llamar “empleado de confianza”. empresa asignar esas labores a sus “empleados de confianza”. Ese título simbólico lo recibe el trabajador más comprometido y más leal a los ojos del gerente de la organización. Indiscutiblemente, toda gerencia necesita personal de confianza. Pero está también la otra cara de la moneda, como lo demuestra una investigación realizada por Wayne Hochwarter, profesor de Administración de Empresas en la Universidad Florida State College of Business, Del estudio se desprende que los empleados privilegiados se pueden convertir rápidamente en adversarios si se sienten abusados o no debidamente correspondidos. Y mucho más si algún día llegan a ser despedidos. Es entonces cuando se olvidan de su situación anterior y no les importa el daño moral que puedan hacer a la empresa para la que trabajaron.


Pero también pueden renunciar. Un empleado “leal” suele trabajar más horas y con más intensidad que muchos otros. Suele ser difícil mantenerlo satisfecho en el largo plazo o conforme con sus condiciones de trabajo.

Wayne Hochwarter, profesor de Administración de Empresas en la Universidad Florida State College of Business, encuestó a 1.000 personas provenientes de todo tipo de actividades. Su idea era comprender algo más el concepto de compromiso de los empleados, los beneficios para el empleador, y los posibles peligros cuando no se maneja bien la relación “empleado de confianza- jefe”.

Es indudable, concluye, que con empleados leales las empresas han logrado resistir mejor los embates de la crisis. Pero no deben olvidar que hasta esos leales trabajadores pueden dejar de serlo si perciben que no hay justicia.

Lo más difícil viene al intentar conservarlos satisfechos durante mucho tiempo. Cuando la insatisfacción comienza, cualquiera sea el motivo, aparecen actitudes y comportamientos indeseables.

El experto comprobó que los empleados de confianza suponen que su esfuerzo adicional se verá compensado de manera recíproca por la organización. O sea que esperan algo a cambio. Lógico.

O sea, los directivos no deben olvidar nunca que no hay nada que se haga por altruismo. Todos esperan recompensas a cambio de su esfuerzo, si se solicita más dedicación a uno de sus colaboradores, la empresa deberá traducirlo en más beneficios para este por su cuota de compromiso. En estos temas, hasta el más leal tiene su precio.

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