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Economía y Política

Un juego del gran bonete para disimular ente el público la crisis energéticas

El gobierno no instrumentó la prohibición de exportar combustibles anunciada, sino que decidirá en cada caso si firma o no permisos de embarque. Tampoco anuncia cortes de electricidad que evitan el colapso del sistema.

mié 9 de enero de 2008
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En un juego mediático de suma cero se convirtió el faltante de combustibles y electricidad que caracteriza, aunque en zonas y horarios dispares, a los primeros días de 2008.

Se trata, a nivel gubernamental, de aturdir la realidad para que el costo político se reparta entre los actores de las cadenas de producción y comercialización, sin admitir que el dramático equilibrio entre la oferta y la demanda, monitoreado minuto a minuto por los centuriones kirchneristas Julio de Vido (ministro de Infraestructura) y Guillermo Moreno (secretario de Comercio), afecta el normal desenvolvimiento de la ciudadanía.

El masivo desplazamiento de turistas a la costa atlántica y otros centros estivales tradicionales, como Córdoba y Patagonia, arrasó con las existencias de naftas y gasoil en las estaciones de servicio, lo cual fue catalogado por el gobierno como maniobra especulativa, y:
1) Se anunció la suspensión de exportaciones de combustibles, aunque no se formalizó la medida en el boletín oficial;
2) La provincia de Buenos Aires destacó inspectores en las zonas turísticas para controlar si las estaciones de servicio retienen las naftas a fin de manipularles los precios;
3) En materia de provisión eléctrica, se puso en marcha un sistema de cortes no declarados, según denunció el titular del Instituto Mosconi, Jorge Lapeña.

La acción oficial consiste en mostrar que se está encima de los problemas, negar que sean generalizados, y confundirlos ante la opinión pública con intencionalidades sectoriales, políticas o de negocios.

En lo que se refiere a las naftas, los inconvenientes se denunciaron en los lugares donde hubo una alta concentración de consumo debida a las vacaciones. Así lo confirmó el titular de la Federación de Entidades de Combustibles de la Provincia de Buenos Aires, Luis Malchiodi.

Más precisa fue la presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles (Fecra, que agrupa a la mayoría de las estaciones en Capital Federal y provincia de Buenos Aires), Rosario Sica: "No es que falta combustible porque se exporta. Falta porque las estaciones de servicio hoy no son rentables y no acumulan stock, así cuando llegan dos fines de semana largos por las fiestas y los camiones no llegan, de golpe falta nafta. Cuando éramos rentables, uno podía acumular stock antes de las fiestas", opinó.

Según datos elaborados por las refinadoras, se agrega también un problema de crecimiento de la demanda, que el año pasado subió 14 %.

Pero el enfrentamiento mediático con las petroleras fue el camino elegido por las autoridades para distraer la atención. El secretario de Comercio citó a los ejecutivos de menor jerarquía de las compañías para informarles que debían retrotraer los precios al 31 de octubre y que la Secretaría de Energía no extendería los permisos para exportar naftas si no estaba asegurado el abastecimiento interno.

No emitió resolución y nada se publicó en el Boletín Oficial. El esquema funcionará así: la Secretaría de Energía recibirá los pedidos, los enviará al secretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal, Roberto Baratta, quien decidirá si se autoriza o no el embarque, previa consulta con el secretario de Comercio, Moreno, y por supuesto la anuencia de su jefe, el ministro Julio de Vido.

El procedimiento se apoya en un inciso de la Ley de Abastecimiento: se utilizó para cerrar las fronteras a las naftas, con el argumento de que las petroleras privilegiaban la exportación y no estaban satisfaciendo debidamente la demanda local.

Cautela empresaria

"Es importante ver si esta decisión será formalizada por algún instrumento administrativo a los efectos de poder evaluar con mayor precisión el impacto. Sería bueno que esté escrita, pero por ahí no sale por escrito", había dicho a LA NACION el director de Asuntos Públicos de Esso, Tomás Hess. Aunque indicó que "las exportaciones de naftas hoy son clave en la conformación de la rentabilidad en el negocio de la refinación", por lo que consideró que mucho dependerá de cuáles son los productos petroleros que finalmente se prohibirá exportar.

El matutino publicó al respecto que, pese a que habían sido advertidas por Moreno, las petroleras esperaban más precisiones para saber cómo reaccionar. La información oficial, difundida por la agencia Télam, hablaba de prohibición a la "exportación de combustibles líquidos, como la nafta y el gasoil". Pero la Argentina no exporta gasoil. En cambio, no fueron mencionados otros productos refinados del petróleo que sí se venden al exterior, como el gas licuado de petróleo (GLP), que se usa en las garrafas. En esta época del año, por las altas temperaturas, los stocks de este producto se encuentran al máximo y la demanda interna es mínima. "De no poder exportarlos se generaría un problema logístico muy significativo. No hay más capacidad de almacenaje para el GLP", dijo Hess.

Rápido de reflejos para lo relacionado con imagen pública, Daniel Scioli puso a la Agencia de Recaudación Bonaerense, con su titular Santiago Montoya a la cabeza, a "defender la provisión de combustibles a los consumidores y sectores productivos" y adherir a las medidas adoptadas por la Secretaría de Comercio Interior de la Nación en cuanto a la prohibición de exportar hasta tanto sean satisfechos los requerimientos del mercado interno", según señaló en un comunicado.

"No quiero que falte ni un litro de combustible en los sectores productivos ni en los usuarios de vehículos, especialmente para las familias que encaran merecidos días de descanso", afirmó Scioli en la ciudad de Lobería, donde visitó el predio de la Compañía Oleaginosa del Sur.

La agencia DyN publicó que los inspectores ya están fiscalizando la situación de abastecimiento en estaciones de servicio distribuidas en las localidades de la costa atlántica y en las rutas de acceso a los balnearios bonaerenses. También esta previsto realizar inspecciones en las estaciones de servicio de La Plata y Gran La Plata.

Sin prohibición fehaciente

"Pero no se ha tomado ninguna medida concreta, y ni a Repsol YPF ni a ninguna otra petrolera les ha sido comunicada decisión oficial alguna en tal sentido", explicaron ayer a "El Confidencial", de España, fuentes Repsol. "Ocurrió, sencillamente, que después de la reunión con Moreno, que no fue particularmente tensa o tormentosa, el gobierno se apresuró a filtrar al diario Clarín y a la agencia Telam la supuesta prohibición como un hecho cierto, obviamente destinado al consumo interno, es decir, aplacar el enfado de los consumidores argentinos con la situación de los abastecimientos de combustibles", dice el diario on line especializado.

Recordó, invocando fuentes consultadas, que Repsol destina el 90% de la producción de YPF al mercado interno argentino, "y el 10% restante que se dedica a la exportación son naftas de muy baja calidad, que de ninguna forma servirían para la automoción". Una situación muy distinta a la de otras petroleras que operan en el país, para quienes una prohibición de exportar supondría en la práctica obligarles al cierre de sus operaciones.

El mismo desmentido cabe para la supuesta medida adicional que el gobierno argentino, a través de nuevo del secretario de Comercio Interior, habría impuesto a las petroleras obligándoles a retrotraer los precios de los combustibles a los existentes el pasado octubre, una medida difícil de llevar a la práctica porque cada sociedad ha subido una cantidad distinta. "Todo son ejercicios verbales destinados a tranquilizar a la opinión pública", señalan las fuentes. "Lo único cierto es que no hay prohibición de exportar de ninguna clase, y que el compromiso adquirido por las empresas es el de estudiar la búsqueda de soluciones".

Pico nocturno

El ex secretario de Energía y actual titular del Instituto Argentino de Energía "General Mosconi", Jorge Lapeña, afirmó en declaraciones a radio América que a las 22, en el horario pico de consumo de electricidad, se importaron 450 megawatios de Brasil para evitar apagones generalizados, y que las empresas distribuidoras estarían realizando cortes programados encubiertos.

"La energía vendida ayer fue la máxima de todos los tiempos y la demanda llegó al máximo de enero", afirmó Lapeña, quien señaló que sin embargo no superó los valores como se preveía" lo cual "indica que se serruchó el pico de carga nocturno: no es que se equivocaron los analistas, sino que hay cortes velados".

"Es posible que se estén programando cortes sin que se admita", afirmó Lapeña, para señalar que el problema es que "está comprometida la estructura del sistema" de electricidad que " no es capaz de responder a la demanda", como "resultado de una mala gestión" del gobierno en ese rubro.

"Ayer hubo un récord histórico de demanda", aseguró, y sostuvo que se preveía que se iba a superar "los 18 mil megawats" pero "la demanda finalmente fue un diez por ciento menor", lo que atribuyó a "cortes programados no admitidos puntuales, en ciertas partes de la ciudad, y con otros que se dieron espontáneamente", el requerimiento energético no llegó al tope previsto.



En un juego mediático de suma cero se convirtió el faltante de combustibles y electricidad que caracteriza, aunque en zonas y horarios dispares, a los primeros días de 2008.

Se trata, a nivel gubernamental, de aturdir la realidad para que el costo político se reparta entre los actores de las cadenas de producción y comercialización, sin admitir que el dramático equilibrio entre la oferta y la demanda, monitoreado minuto a minuto por los centuriones kirchneristas Julio de Vido (ministro de Infraestructura) y Guillermo Moreno (secretario de Comercio), afecta el normal desenvolvimiento de la ciudadanía.

El masivo desplazamiento de turistas a la costa atlántica y otros centros estivales tradicionales, como Córdoba y Patagonia, arrasó con las existencias de naftas y gasoil en las estaciones de servicio, lo cual fue catalogado por el gobierno como maniobra especulativa, y:
1) Se anunció la suspensión de exportaciones de combustibles, aunque no se formalizó la medida en el boletín oficial;
2) La provincia de Buenos Aires destacó inspectores en las zonas turísticas para controlar si las estaciones de servicio retienen las naftas a fin de manipularles los precios;
3) En materia de provisión eléctrica, se puso en marcha un sistema de cortes no declarados, según denunció el titular del Instituto Mosconi, Jorge Lapeña.

La acción oficial consiste en mostrar que se está encima de los problemas, negar que sean generalizados, y confundirlos ante la opinión pública con intencionalidades sectoriales, políticas o de negocios.

En lo que se refiere a las naftas, los inconvenientes se denunciaron en los lugares donde hubo una alta concentración de consumo debida a las vacaciones. Así lo confirmó el titular de la Federación de Entidades de Combustibles de la Provincia de Buenos Aires, Luis Malchiodi.

Más precisa fue la presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles (Fecra, que agrupa a la mayoría de las estaciones en Capital Federal y provincia de Buenos Aires), Rosario Sica: "No es que falta combustible porque se exporta. Falta porque las estaciones de servicio hoy no son rentables y no acumulan stock, así cuando llegan dos fines de semana largos por las fiestas y los camiones no llegan, de golpe falta nafta. Cuando éramos rentables, uno podía acumular stock antes de las fiestas", opinó.

Según datos elaborados por las refinadoras, se agrega también un problema de crecimiento de la demanda, que el año pasado subió 14 %.

Pero el enfrentamiento mediático con las petroleras fue el camino elegido por las autoridades para distraer la atención. El secretario de Comercio citó a los ejecutivos de menor jerarquía de las compañías para informarles que debían retrotraer los precios al 31 de octubre y que la Secretaría de Energía no extendería los permisos para exportar naftas si no estaba asegurado el abastecimiento interno.

No emitió resolución y nada se publicó en el Boletín Oficial. El esquema funcionará así: la Secretaría de Energía recibirá los pedidos, los enviará al secretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal, Roberto Baratta, quien decidirá si se autoriza o no el embarque, previa consulta con el secretario de Comercio, Moreno, y por supuesto la anuencia de su jefe, el ministro Julio de Vido.

El procedimiento se apoya en un inciso de la Ley de Abastecimiento: se utilizó para cerrar las fronteras a las naftas, con el argumento de que las petroleras privilegiaban la exportación y no estaban satisfaciendo debidamente la demanda local.

Cautela empresaria

"Es importante ver si esta decisión será formalizada por algún instrumento administrativo a los efectos de poder evaluar con mayor precisión el impacto. Sería bueno que esté escrita, pero por ahí no sale por escrito", había dicho a LA NACION el director de Asuntos Públicos de Esso, Tomás Hess. Aunque indicó que "las exportaciones de naftas hoy son clave en la conformación de la rentabilidad en el negocio de la refinación", por lo que consideró que mucho dependerá de cuáles son los productos petroleros que finalmente se prohibirá exportar.

El matutino publicó al respecto que, pese a que habían sido advertidas por Moreno, las petroleras esperaban más precisiones para saber cómo reaccionar. La información oficial, difundida por la agencia Télam, hablaba de prohibición a la "exportación de combustibles líquidos, como la nafta y el gasoil". Pero la Argentina no exporta gasoil. En cambio, no fueron mencionados otros productos refinados del petróleo que sí se venden al exterior, como el gas licuado de petróleo (GLP), que se usa en las garrafas. En esta época del año, por las altas temperaturas, los stocks de este producto se encuentran al máximo y la demanda interna es mínima. "De no poder exportarlos se generaría un problema logístico muy significativo. No hay más capacidad de almacenaje para el GLP", dijo Hess.

Rápido de reflejos para lo relacionado con imagen pública, Daniel Scioli puso a la Agencia de Recaudación Bonaerense, con su titular Santiago Montoya a la cabeza, a "defender la provisión de combustibles a los consumidores y sectores productivos" y adherir a las medidas adoptadas por la Secretaría de Comercio Interior de la Nación en cuanto a la prohibición de exportar hasta tanto sean satisfechos los requerimientos del mercado interno", según señaló en un comunicado.

"No quiero que falte ni un litro de combustible en los sectores productivos ni en los usuarios de vehículos, especialmente para las familias que encaran merecidos días de descanso", afirmó Scioli en la ciudad de Lobería, donde visitó el predio de la Compañía Oleaginosa del Sur.

La agencia DyN publicó que los inspectores ya están fiscalizando la situación de abastecimiento en estaciones de servicio distribuidas en las localidades de la costa atlántica y en las rutas de acceso a los balnearios bonaerenses. También esta previsto realizar inspecciones en las estaciones de servicio de La Plata y Gran La Plata.

Sin prohibición fehaciente

"Pero no se ha tomado ninguna medida concreta, y ni a Repsol YPF ni a ninguna otra petrolera les ha sido comunicada decisión oficial alguna en tal sentido", explicaron ayer a "El Confidencial", de España, fuentes Repsol. "Ocurrió, sencillamente, que después de la reunión con Moreno, que no fue particularmente tensa o tormentosa, el gobierno se apresuró a filtrar al diario Clarín y a la agencia Telam la supuesta prohibición como un hecho cierto, obviamente destinado al consumo interno, es decir, aplacar el enfado de los consumidores argentinos con la situación de los abastecimientos de combustibles", dice el diario on line especializado.

Recordó, invocando fuentes consultadas, que Repsol destina el 90% de la producción de YPF al mercado interno argentino, "y el 10% restante que se dedica a la exportación son naftas de muy baja calidad, que de ninguna forma servirían para la automoción". Una situación muy distinta a la de otras petroleras que operan en el país, para quienes una prohibición de exportar supondría en la práctica obligarles al cierre de sus operaciones.

El mismo desmentido cabe para la supuesta medida adicional que el gobierno argentino, a través de nuevo del secretario de Comercio Interior, habría impuesto a las petroleras obligándoles a retrotraer los precios de los combustibles a los existentes el pasado octubre, una medida difícil de llevar a la práctica porque cada sociedad ha subido una cantidad distinta. "Todo son ejercicios verbales destinados a tranquilizar a la opinión pública", señalan las fuentes. "Lo único cierto es que no hay prohibición de exportar de ninguna clase, y que el compromiso adquirido por las empresas es el de estudiar la búsqueda de soluciones".

Pico nocturno

El ex secretario de Energía y actual titular del Instituto Argentino de Energía "General Mosconi", Jorge Lapeña, afirmó en declaraciones a radio América que a las 22, en el horario pico de consumo de electricidad, se importaron 450 megawatios de Brasil para evitar apagones generalizados, y que las empresas distribuidoras estarían realizando cortes programados encubiertos.

"La energía vendida ayer fue la máxima de todos los tiempos y la demanda llegó al máximo de enero", afirmó Lapeña, quien señaló que sin embargo no superó los valores como se preveía" lo cual "indica que se serruchó el pico de carga nocturno: no es que se equivocaron los analistas, sino que hay cortes velados".

"Es posible que se estén programando cortes sin que se admita", afirmó Lapeña, para señalar que el problema es que "está comprometida la estructura del sistema" de electricidad que " no es capaz de responder a la demanda", como "resultado de una mala gestión" del gobierno en ese rubro.

"Ayer hubo un récord histórico de demanda", aseguró, y sostuvo que se preveía que se iba a superar "los 18 mil megawats" pero "la demanda finalmente fue un diez por ciento menor", lo que atribuyó a "cortes programados no admitidos puntuales, en ciertas partes de la ciudad, y con otros que se dieron espontáneamente", el requerimiento energético no llegó al tope previsto.

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