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Lunes 14 de octubre de 2019
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GEOPOLÍTICA |

Recursos vitales: cobalto, metales del grupo del platino y litio
China se prepara para dominar la próxima revolución industrial

Mientras el mundo asiste a la pulseada entre la potencia asiática y Estados Unidos por el control de la tecnología 5G y de la infraestructura inalámbrica mundial, pasa por alto un tema que podría ser más importante para el futuro: el control que está adquiriendo Beijing sobre las materias primas necesarias para la economía digital.

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Edición Agosto Nº1218

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Teléfonos, tabletas, autos o satélites necesitan para su fabricación ciertos minerales y metales que están enterrados en un pequeño número de países, y que hasta ahora carecen de sustitutos. Las firmas chinas se están asegurando la provisión de esos minerales y metales con inversiones, capital y apuestas a largo plazo.

Foreign Policy, la revista estadounidense de actualidad internacional, publicó un informe sobre la impresionante concentración del poder chino en el mercado minero mundial. El análisis revela la rapidez y eficacia con que ha venido ejecutando sus ambiciones nacionales y las consecuencias de esa política para el resto del mundo.

En su 13º Plan Quinquenal China declaró que 2016-2020 es un "periodo de batalla decisiva" para la industria de los metales no ferrosos y para construir una sociedad próspera.

Su iniciativa central, "Made in China 2025," propone crear industrias estratégicas en defensa nacional, ciencia y tecnología. Para cumplir con esos objetivos en octubre 2016 el Ministerio de Industria e Infotecnología anunció un plan de acción para que la industria de los metales logre status mundial: desplegando empresas estatales por todo el globo, el país desarrollaría y se aseguraría las reservas minerales de otros países, incluidos aquellos en los que China tiene posición dominante.

El momento era ideal. La caída de los precios de los metales de 2011 a 2015 dejó a muchas mineras necesitadas de capital. Hasta las más grandes debieron recortar sus fuerzas laborales y desprenderse de activos.

Comprando minas en forma directa, acumulando participaciones en compañías de recursos naturales, firmando acuerdos de largo plazo para comprar la producción actual o futura de las minas e invirtiendo en proyectos nuevos en desarrollo, las firmas chinas aportaron el tan necesario capital y adquirieron control o influencia de una gran proporción de la producción global de esos recursos.

Aunque tiene en su territorio una buena cantidad de recursos naturales, China carece de reservas importantes de los tres recursos vitales para sus ambiciones tecnológicas: cobalto, metales del grupo del platino y litio. Aplicó exitosamente dos estrategias para asegurarse el control de los tres. Una la impulsan empresas estatales que usan financiamiento para desarrollo e inversión en infraestructura para insertarse en países de alto riesgo, a la vez que entablan estrechos lazos con los líderes del gobierno. La segunda es inversión en economías de mercado a cargo de firmas privadas ligadas al Estado. Ambas estrategias han demostrado tener una habilidad especial para adaptarse a las circunstancias locales.

 

El cobalto del Congo

China va diez años por delante de la mayoría de los países en cuanto a articular e implementar una estrategia explícita de recursos. Durante una reunión en Lubumbashi, la capital minera de la República Democrática del Congo (DRC) los representantes de 35 compañías mineras chinas anunciaron en junio la creación de la Unión de Compañías Mineras, con capital chino, para coordinar la comunicación con el gobierno congoleño.

El anuncio era la formalización de una profunda relación de largo plazo entre la industria china y los funcionarios del gobierno congoleño que se viene cultivando desde hace décadas: China ya es dueña o tiene influencia sobre la mitad de la producción de cobalto del Congo y tiene una enorme participación en su industria minera.

El acontecimiento –que tuvo lugar seis meses antes de las elecciones presidenciales–  también envió una fuerte señal a los candidatos sobre la profunda inversión de China en la extracción de cobre y cobalto y de su capacidad para influir en el futuro de la economía congoleña.

La notable tolerancia de los chinos al riesgo político y con su especial habilidad para insertar empresas en el desarrollo de industria local les permitió no solo poner un pie en los mercados de recursos naturales sino lograr ventaja competitiva frente a sus rivales en la industria.

La paciente adquisición de recursos de cobalto ilustra esto a la perfección.

La República del Congo tiene casi dos tercios de la producción mundial de cobalto y la mitad de sus reservas conocidas. Esos recursos son el objetivo central de los inversores en la industria de las baterías. En diez años de relaciones China se aseguró una posición dominante mediante fuertes relaciones políticas e inversiones en activos de producción e infraestructura relacionada.

Usando financiamiento para desarrollo, en 2007, el banco chino Export-Import Bank emitió US$ 6.000 millones para infraestructura (cifra que luego se redujo a US$ 3.000 millones) y US$ 3.000 millones para desarrollo de minas de cobre y cobalto.

Los proyectos fueron dirigidos por Sinohydro y el China Railway Group a cambio de una participación de 68% del mineral en las minas de cobre y de cobalto de Sicomines, consideradas las más grandes de África.

Beijing profundizó la confianza congoleña en el capital chino comprometiéndose a financiar la revitalización de la compañía estatal local Gécamines, a fortalecer el sector industrial clave del país y a crear puestos de trabajo mediante inversiones adicionales.

Al captar compañías mineras endeudadas ya instaladas en el Congo, las firmas privadas y estatales chinas se aseguraron participación e influencia en la mayoría de sus minas, incluida una partipación mayoritaria en la mina Tenke Fungurume, que encierra uno de los depósitos más grandes del mundo en cobre y cobalto de la mejor calidad.

China Molybdenum compró 56% de la compañía estadounidense Freeport–MacMoRan en 2016 y más recientemente compró otro 24% de la BHR Partners, firma china de capital privado.

Con el tiempo se fue asegurando la propiedad de 10 de las 18 minas operativas del Congo, de seis grandes proyectos de desarrollo y un acuerdo de extracción por tres años de la mina de cobalto más grande de la República del Congo y del mundo. Esto último le significa influencia sobre 52% de la producción del país.

Consciente de la creciende demanda de la industria global, en marzo del año pasado el gobierno de la República Democrática del Congo revisó el código de minería que declara el cobalto mineral estratégico y permite la aplicación de un impuesto de 50% a las súper ganancias.

 

Empresas estatales chinas en África

La estrategia de empresas estatales del modelo chino domina en África, donde el sentimiento anti mercado y las dificultades financieras en la industria minera abrieron la puerta a la inversión de empresas estatales en toda la región. Esas empresas, en sociedad con el Fondo de Desarrollo China–África, una institución financiada por el estado chino, se expandieron por el complejo ígneo de Bushveld, una formación geológica que contiene las reservas más grandes del mundo en metales del grupo del platino ––fundamentales para hacer los convertidores catalíticos que reducen las emisiones de los automóviles—y el tercer depósito de vanadio de alta calidad, un recurso indispensable para las industrias de alta tecnología, incluídas la aeroespacial y de defensa.

Esas inversiones convirtieron a los metales en la principal fuente de exportaciones del país.

 

Extensión de la estrategia estatal al exterior

China está demostrando también su habilidad para adaptarse a los países democráticos con orientación de mercado, usando compañías privadas que están respaldadas por capital estatal. Al ir adquiriendo participaciones en las principales compañías locales de recursos y financiar proyectos de desarrollo, las firmas chinas están fortaleciendo su presencia en el mercado mientras van superando las preocupaciones locales sobre control extranjero de los recursos estratégicos nacionales, como ocurrió con el niobio en Brasil y el tántalo en Australia.

En ninguna parte es más evidente esta estrategia que en los tres países donde se encuentra casi 90% de la producción global de litio y más de tres cuartas partes de las reservas conocidas de ese elemento: Chile, Argentina y Australia.

Con el respaldo de bancos estatales, las gigantescas firmas químicas de China –Tianqi Lithium y Ganfeng Lithium– se han convertido en el tercer productor de litio del mundo y tercer productor de compuestos químicos de litio respectivamente. Los presidentes de ambas compañías crecieron en importancia en la política china justo cuando el país comenzaba a dar prioridad al aseguramiento de reservas de metales raros.

In 2013, el presidente de Tianqi, Jiang Weiping, pasó a integrar la Comisión Permanente de la Conferencia Consultiva Política de la provincia de Sichuan, y fue nombrado delegado del Congreso Nacional Popular en 2018. Paralelamente, el presidente de Ganfeng, Li Liangbin, fue nombrado miembro de la Comisión Permanente de la 12ª Conferencia Consultiva Política de la provincia de Jiangxi en 2018.

Esas dos compañías, junto con otras firmas chinas, han expandido sus inversiones e integrado operaciones entre mercados adquiriendo una participación mayoritaria en el principal productor en Chile, financiando nuevos desarrollos en Argentina y adquiriendo minas y aumentando la capacidad de procesamiento en Australia.

 

Mayor patrimonio en países líderes en litio

A principios de 2018, Tianqi Lithium realizó una jugada audaz al adquirir una participación de 24% en su rival chilena Sociedad Química y Minera (SQM), segunda productora de litio en todo el mundo. Chile tiene 57% de las reservas comprobadas de litio, la concentración más grande del mundo, y SQM controla casi la mitad de la producción del país.

En un acuerdo considerado como la operación más grande en fusiones y adquisiciones en la indusria hasta la fecha, Tianqi hizo una oferta de US$ 4.100 millones por acciones de SQM, de los cuales US$ 3.500 millones eran financiados por el CITIC Banco Internacional de China, cuya compañía madre, CITIC Group, es uno de los conglomerados industriales y financieros estatales más grandes de China.

Tradicionalmente el gobierno chileno siempre ha controlado muy directamente sus reservas de litio, consideradas estratégicas para la industria nuclear nacional.

El tamaño de la operación con Tianqi aumentó en Chile la preocupación sobre una entidad extranjera que controla esos recursos. Creció la oposición del público y hubo denununcias por parte del mayor accionista de SQM. Luego de meses de batallas legales la Corte Constitucional de Chile desestimó las acusaciones antimonopólicas y permitió que se concretara la operación. Aunque el acuerdo final incluía restricciones sobre el acceso de Tianqi a datos sensibles, la posición igualmente le confiere mucha influencia sobre SQM.

Tianqi ahora está solicitando permiso para desarrollar el Salar de La Isla, el segundo depósito chileno de salmuera de litio, en sociedad con la norteamericana Albemarle, el otro gran actor en la industria chilena de litio. Tianqi tiene la participación mayoritaria en la joint venture.

 

Financiamiento de obras

En una industria ávida de capital, las firmas chinas están financiando la expansión minera y nuevos desarrollos a cambio de una provisión garantizada de litio en mercados emergentes y desarrollados. En Argentina, donde el presidente Mauricio Macri está eliminando los impuestos a la exportación de minerales, reduciendo los impuetos corporativos y permitiendo la repatriación de ganancias, China está instalando una posición dominante en el sector con operaciones que aportan capital de desarrollo a cambio de los rendimientos futuros de litio.

Las firmas chinas, con Ganfeng a la cabeza, tienen participación en 41% de los grandes proyectos del país que representan 37% de las  reservas argentinas.

Esta estrategia de materias primas ya está dando frutos: los volúmenes de la exportación de litio de Argentina a China se cuadruplicaron de 2015 a 2017 y Beijing se ha asegurado acceso de largo plazo al litio del país.

Esta misma estrategia, combinada con adquisición de activos, también fue exitosa en Australia, cuya proximidad con China, sus importantes reservas de litio y su amplio apoyo político a la inversión minera atrajeron inversores chinos. Tianqi y Ganfeng ya tienen participación en 91% de los proyectos de minería de litio en ejecución y en 75% de las reservas del país. Al asumir el control de Talison Lithium, Tianqi se hizo con una participación mayoritaria en la mina Greenbushes, que representa alrededor de 40% de la producción global de litio.

Juntas, las firmas chinas se han asegurado operaciones con nueve de los 11 proyectos en Australia, dos tercios de los cuales son exclusivos.

 

Refuerzo de dominio en recursos

Beijing también se está moviendo para fortalecer aún más su posición en recursos en el mercado global. En su propio territorio los recursos naturales son abundantes; es el productor número uno de por lo menos diez minerales y metales críticos para las industrias de alta tecnología, de los cuales dependen sus competidores comerciales. Para reforzar su dominio, las firmas chinas están adquiriendo minas y producción de otros grandes productores. Eso le dará ventaja económica en la próxima revolución industrial de alta tecnología y cada vez más poder geopolítico.

El mejor ejemplo conocido del dominio chino en recursos naturales y su decisión de aprovecharlo se encuentra en los elemenos de tierras raras, un grupo de 17 elementos que, a pesar de su nombre, se encuentran con facilidad pero no en concentraciones que hagan económica su extracción. Son materiales importantes para defensa, sector aeroespacial, electrónica y energías renovables. En los últimos 20 años China ha producido más de 80% de la producción mundial de elementos de tierras raras.

En 2010 recortó la exportación a Japón en medio de crecientes tensiones sobre el Mar de China Oriental, y al año siguiente impuso cuotas de exportación que sembraron el pánico entre fabricantes y gobiernos.

Pero con excepción de Japón, la atención a esta vulnerabilidad crítica duró poco tiempo y fue poco lo que hicieron los demás países que dependen de las importaciones para diversificar sus recursos o desarrollar planes de acción propios para disponer de los minerales.

China declaró a los elementos de tierras raras como recurso estratégico en 1990 y prohibió la inversión extranjera en el sector.

Seis empresas estatales controlan la industria y el gobierno recortó las cuotas de producción en 2018 en 36%.

Con la proyección del crecimiento de la demanda global de tierras raras estimada en más de 17% para 2025 es muy probable que se avecine una escasez de oferta y China ya se está asegurando las reservas de otras naciones.

 

Vanadio y grafito

China, además, busca ampliar su posición dominante en vanadio y grafito asegurándose provisiones adicionales y creando cadenas de suministro integradas. El vanadio es un metal de transición que se usa en las baterías recargables, en los imanes súperconductores y en las aleaciones de alta resistencia para turbinas y aviones de alta velocidad. El país ya produce internamente 56% del vanadio mundial y tiene en su territorio 48% de las reservas mundiales.

Ahora tiene la mira puesto en Sudáfrica, tercer país mundial en producción y reservas de vanadio, detrás de China y Rusia.

Su posición es todavía más fuerte en grafito, una forma cristalina del carbono cuya alta conductividad lo convierte en el principal componente en electrodos, baterías y paneles solares además de productos industriales como el acero y compuestos. Durante los últimos 20 años China ha sido el principal proveedor global de grafito, con casi 70% de la producción mundial en 2018 y 24% de sus reservas.

Si bien el grafito sintético es una alternativa, el elevado costo de su producción limita su uso. La creciente demanda de baterías combinada con restricciones ambientales en China está elevando los precios y estimulando la inversión.

Los nuevos proyectos se concentran en Mozambique, donde se encuentra la mina de grafito más grande del mundo y cuarta reserva mundial.

Las firmas chinas ya se han asegurado acuerdos de extracción con los tres principales grupos desarrolladores en Mozambique para la mayor parte de la producción de grafito y están financiando nuevos desarrollos.

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