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Martes 25 de septiembre de 2018
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La agenda pública del CEO

Desde el punto de vista de la sociedad, el gran interrogante es si los líderes empresariales están equipados –en virtud de su experiencia, educación y temperamento– para ser grandes líderes de empresas y también hacer un aporte al interés público. Una discusión soterrada entre nosotros por el temor a represalias del poder político.

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La encuesta que se publica en las páginas siguientes da cuenta de las reacciones de los empresarios locales cuando se indaga sobre las características de la agenda sociopolítica que confrontan.
Como introducción ofrecemos esta investigación sobre el estado de esta situación en todo el mundo. Eso es precisamente lo que McKinsey se propuso averiguar en una encuesta entre ejecutivos de organizaciones globales.
El mundo del CEO es hoy muy diferente de lo que era en la última década del siglo 20. Se acabó la bonanza de los años 90, llegó la incertidumbre geopolítica, y muchas empresas fueron descubiertas en graves transgresiones que desataron un mar de cambios en el ambiente.
Uno de los cambios más difíciles para los ejecutivos es el de involucrarse más en los temas de interés público. O sea, hacer aportes a las políticas públicas más allá de la propia empresa. En los 80 y los 90, la única misión del CEO era aumentar el precio de las acciones, y el éxito o fracaso se medía en los resultados trimestrales que se analizaban en Wall Street. Esta noción se basaba en otra: lo que era bueno o malo para la sociedad estaba determinado por los resultados del mercado. Y en ese panorama los líderes empresariales estaban absueltos de toda responsabilidad pública. Su tarea se limitaba a engordar las billeteras de los accionistas.
El estallido de la burbuja de Internet demostró que la sabiduría de los mercados puede ser muy imperfecta. Los ataques terroristas de 2001 hicieron pensar a los estadounidenses que hay cosas más importantes que acumular riqueza. La sucesión de escándalos empresariales mostró que los mercados no eran siempre tan honestos como se creía.
Tomados en conjunto, esos acontecimientos marcaron la importancia de pensar en el “interés público” con mucha más intensidad que antes. Que tal vez los líderes de las grandes empresas no debían quedar fuera de este cambio de mentalidad.
The McKinsey Quarterly publica la encuesta realizada por la consultora global para ver qué piensan al respecto los empresarios y en general, la respuesta de la mayoría fue que deberían jugar un mayor papel en la agenda sociopolítica del país y encabezar esfuerzos para producir los cambios necesarios.
Casi la mitad de los ejecutivos cree que ellos y sus pares deberían tener un rol de liderazgo en el diseño del debate público y en los esfuerzos por atender temas sociopolíticos como educación, salud y política exterior. Sólo uno de cada siete encuestados dice que ya está desempeñando ese rol.
Esos pocos suelen ser miembros de directorio o directores ejecutivos y a menudo representan a empresas privadas. La mayoría dice que lo hacen por razones personales y que actúan en calidad de ciudadanos comunes. También dicen que para ese rol de liderazgo les ayuda tener una profunda comprensión de los temas públicos y una fuerte red de colegas con intereses similares. El principal obstáculo, la falta de tiempo.

Rol de liderazgo

Los ejecutivos se ocupan de los temas públicos de diversas formas. Pueden actuar a través de las actividades de sus compañías o como ciudadanos particulares. Algunos participan como miembros de una organización involucrada en asuntos de interés público, mientras que otros pueden adoptar un papel de liderazgo. La encuesta de McKinsey definió el rol de liderazgo como un intento de definir los términos del debate y liderar los esfuerzos para solucionarlos. Las diferencias aparecieron cuando a los ejecutivos se les preguntó qué papel, si acaso alguno, creen ellos que cumplen sus pares en el tratamiento de dichos temas; qué papel desempeñan ellos y qué papel creen que “deberían” desempeñar los ejecutivos.
Sólo 6% de los encuestados dice que la mayoría de los ejecutivos interpreta un papel de liderazgo, mientras 35% dice que la mayoría de los ejecutivos no tiene ningún papel. 59% calcula que muchos ejecutivos cumplen “algún” papel, pero no de liderazgo.
Cuando se les pregunta qué papel juegan ellos en el tratamiento de los temas públicos, 14% (100 entrevistados) contesta que su papel de liderazgo; 27%, que no cumple ningún papel. Cuando se les pregunta qué papel creen que debería tener la mayoría de los ejecutivos de empresa en estas cuestiones, expresan el deseo de mayor participación.
De los 100 encuestados que dicen estar desempeñando un papel de liderazgo en el tratamiento de temas interés público, 56 son miembros de directorio y 14 de esos 56 también son CEO. Otros cinco son CEO pero no miembros de directorio.
Del grupo restante de líderes, 15 son ejecutivos nivel C y 24 tienen posiciones menos prominentes.
¿Qué motiva a los que se involucran en temas sociopolíticos? Otra vez, la encuesta revela disparidad entre percepción y práctica. Entre los que dicen que no tienen rol de liderazgo, dos de cada tres perciben que los que sí lo tienen lo hacen fundamentalmente por razones comerciales y por lo general actúan como representantes de sus compañías. Sin embargo, cuando la misma pregunta es hecha a ejecutivos que dicen estar desempeñando rol de liderazgo, sus respuestas son lo contrario: dos de cada tres dicen que les motiva primeramente razones personales y casi siempre actúan como ciudadanos particulares. De cualquier forma, más de la mitad de los que juegan un rol de liderazgo dice eso se incluye en el método que aplica su compañía para ejercer su ciudadanía empresarial.

Facilitadores y obstáculos

Los ejecutivos dicen que ciertos factores les facilitan la tarea y otros la dificultan. Ambos explican en parte la amplia brecha entre los que querrían ver a más ejecutivos en papeles de liderazgo (44%) y los pocos (14%) que en verdad cumplen ese papel.
Los que dicen jugar un rol de liderazgo mencionan como facilitadores de esas actividades dos factores no directamente relacionados con su papel de ejecutivos de empresa: una poderosa red de relaciones con interés en temas públicos y un amplio cuerpo de información sobre los temas públicos. Los ejecutivos que no juegan un rol en esto mencionan los valores y cultura de la empresa como facilitadores de la tarea.

Perspectiva profesional y privada

Entonces, cualquier rol en lo que hace a los temas públicos puede ser motivado por el negocio o por razones personales y puede ser desempeñado en representación de un negocio o a título personal. Por lo tanto, al clasificar la importancia de los diferentes temas, es interesante contrastar las opiniones sobre cuáles son los temas que tienen mayor efecto en el valor para el accionista frente a los que son más importantes a título personal.
Desde ambas perspectivas –profesional y privada– los encuestados consideran los temas nacionales y globales como más importantes que los locales. Sin embargo, aparecen algunas diferencias cuando se pregunta sobre ciertos temas específicos. Los encuestados clasifican la salud de la economía nacional, regulaciones federales y provisión y precio de la energía como mucho más importantes para el valor del accionista que para ellos a título personal. Por el contrario, clasifican el sistema de salud, política exterior y educación como más importante para ellos personalmente que para el valor del accionista de sus compañías.

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