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Una explicación del Premio Nobel de medicina

Los ganadores cambian todo lo que se sabe de biología, dice un cronobiólogo.

mié 4 de octubre de 2017
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Una explicación del Premio Nobel de medicina

Con este premio el público en general puede comenzar a ver que los ritmos circadianos tienen un rol fundamental en todas las partes de nuestra vida. El doctor Benjamin Smarr, cronobiólogo de la Universidad de Berkeley, explica la teoría.

¿Qué son? Son la respuesta de la evolución al ciclo diario del día y la noche. La vida puede ser bastante inestable pero si hay algo en que la biología puede confiar es que el sol se va a alzar y a poner dos los días.


Si se puede anticipar el cambio, se lo puede anticipar, por eso, las primeras formas de vida se adaptaron para predecir cuándo vendría la luz o el calor o la oscuridad o el frío en un ciclo de 24 horas. Eso significó menos quemaduras (que son letales cuando el organismo tiene una sola célula) fotosíntesis más eficiencia y finalmente la capacidad de anticipar la actividad de los animales depredadores.

 

Algunos milenios más adelante, también significó que nuestro cuerpo humano evolucionó con relojes genéticos dentro de cada célula. Uno de los mayores desafíos para los organismos grandes como nosotros es asegurar que nuestros relojes internos marchen sincronizados entre sí. Esa coordinación permite que las pituitarias y ovarios femenino se acoplen cuando se libera la ovulación; que el páncreas, intestinos e hipotálamo se conecten para que sintamos hambre y a la vez estemos listos para digerir; y que el sueño llegue cuando nuestros músculos están listos para enfriarse y puedan recuperarse y también para que el cerebro esté más libre para tareas de mantenimiento y formación de la memoria.

 

Así es como lo organizó la naturaleza. En el siglo 21 hemos desarticulado la coordinación interna con cosas como luz artificial, atracones a las dos de la mañana, turnos nocturnos y clases dictadas muy temprano a la mañana. Esos horarios forzados desordenan nuestras fluctuaciones sobre el momento en que deberíamos dormir o comer según el lugar donde está el sol en el cielo y está haciendo estragos en nuestros sistemas.

 

Las disrupciones circadianas pueden contribuir a la epidemia de obesidad, a la incidencia del cáncer, al autismo epidémico, al aumento del Alzheimer y otras demencias y a la creciente insatisfacción en la educación pública. Porque cada parte de nuestro cuerpo está permeada por un ritmo circadiano innato para mantener todos los relojes marchando en sintonía, cada pieza de nosotros es susceptible a la disrupción circadiana.

Las cosas que son controladas por los ritmos circadianos

 

Para dar una idea de cuán penetrante es la biología circadiana en nuestra vida, aquí, una rápida lista de las cosas que nos afecta:

Jetlag: Cuando el momento del día cambia de pronto y en forma artificial, algunos de los órganos se adaptan más rápido que otros. Durante ese periodo de ajuste, nuestros órganos se alinean con diferentes relojes que andan a velocidades diferentes.

 

Fertilidad: El impulso sexual tiene un ritmo circadiano, y también las hormonas sexuales. Por ejemplo, la ovulación, por control circadiano ocurre a las primeras horas de la mañana.

 

Concentración mental: Aprendemos más en un momento del día, pero ese momento – que son unas horas – es diferente para cada uno. Por eso son importantes las rutinas.

 

Nutrición: Los ritmos circadianos controlan cuando sentimos hambre. Así como el cuerpo absorbe la información de manera diferente según el momento del día, lo mismo con la comida. Por ejemplo, a la noche la comida se convierte en grasa más fácilmente que durante el día.

 

Ataques cardíacos: el corazón está acostumbrado a manejar el estrés durante el día pero se recupera de noche. Cuando el cuerpo recupera intensidad durante la mañana el corazón, todavía relajado, se tensa, por eso muchos ataques cardíacos ocurren temprano a la mañana.

 

Envejecimiento: finalmente, a medida que envejecemos, al cuerpo le cuesta más mantener todos esas piezas rítmicas juntas. Cuanto más se desbaratan, aumenta el riesgo de contraer enfermedades relacionadas con la edad. Para mantener los ritmos circadianos fuertes hace falta tomar sol durante el día y tener un lugar oscuro y silencioso para dormir.

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