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Para Entender

A la búsqueda del sucesor del PBI

Este año se celebra el 70º aniversario del reinado del Producto Bruto Interno. Mientras el mundo vivía el espanto de la Segunda Guerra Mundial, este indicador fue declarado rey de todos los datos económicos en la conferencia de Bretton Woods en julio de 1944.

vie 23 de mayo de 2014
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Académicos y políticos reconocen cada vez con más convicción que los indicadores económicos tradicionales como el PBI (o PIB como prefieren algunos) no funcionan más ni para las sociedades ni para la política. El PBI, dicen, no alcanza ya como indicador de la situación de un país con respecto a su crecimiento económico.

Llevará tiempo complementar y eventualmente reemplazar a ese y otros elementos de medición por otros indicadores capaces de reflejar los cambios que llegan con la revolución del bienestar y la sustentabilidad. Pero hay que hacerlo, según el economista Stephen Yearwood. El esfuerzo de reemplazo, dice, importa porque no medir significa no ver; y porque lo que no se puede medir no se puede manejar.

La invención del PBI

La guerra es la madre de las invenciones. Muchas nuevas tecnologías que terminan aplicándose a la vida civil fueron producto de las exigencias de un conflicto bélico. Entre ellas figuran la Internet, el teflón, el radar… y el PBI. Pasando por alto que este concepto de producto nacional tuvo antecesores que datan de los siglos 17 y 18 en Inglaterra y Francia para medir la economía nacional y evaluar así sus posibilidades de financiar un conflicto mediante impuestos, el Producto Bruto Interno tal como lo conocemos surge como respuesta a la necesidad de hacer cálculos adecuados en una escala totalmente nueva.

En 1940 John Maynard Keynes publicó un panfleto titulado “Cómo pagar la guerra” donde protestaba contra la ineptitud de las estadísticas del momento para calcular lo que la economía británica podía producir con sus recursos existentes. Su país estaba en guerra con Alemania y él trabajaba en la Tesorería, el corazón de la lucha financiera y económica. Para planificar el esfuerzo de la guerra era preciso saber aquello con lo que el reino contaba También era preciso disponer de buenas estadísticas de cuánto producían las industrias y cuántos materiales usaban.

Otros países pioneros del concepto en los años 30 fueron Holanda, Alemania y la Unión Soviética.
Pero el PBI pasó de ser una herramienta para la guerra al instrumento pacífico que conocemos hoy cuando un alto funcionario de la Tesorería británica, Austin Robinson, inspirado en Keynes, dio el paso siguiente. Pidió a dos jóvenes economistas, Richard Stone y James Meade, que desarrollaran lo que se convirtió en el primer conjunto moderno de cuentas nacionales y PBI. Se publicaron con el presupuesto nacional británico de 1941.

Más allá del PBI

Unos 20 nuevos indicadores han sido propuestos por instituciones internacionales, equipos académicos, gobiernos nacionales y locales en los últimos tres años, todos basándose en métodos diferentes. La pregunta que se hace Éloi Laurent, economista senior del OFCE de París, es si alguno de ellos puede realmente cambiar la realidad que nos ayudan a entender. Si nos pueden dar no sólo análisis nuevo sino también nueva política y si, además de informar, pueden actuar. Según Laurent, la respuesta depende de lo que ocurra en las “tres grandes economías del mundo”: Estados Unidos, China y la Unión Europea.

Estados Unidos siempre dio prioridad al crecimiento económico. Pero ese objetivo de “crecimiento por encima de todo” dio lugar a una enorme desigualdad de ingresos en el país. La desigualdad descontrolada, que empantana la actual economía nacional, muestra que no solo está equivocado el rumbo económico sino también el rumbo político. El partido Demócrata puede perder identidad si la inequidad crece bajo su reino tanto o más que lo que creció bajo presidentes republicanos.
China adoptó en 2006 un plan de acción de desarrollo sustentable, con metas ambientales que complementan los objetivos económicos y sociales. Esta nueva estrategia reconoce que el fenomenal crecimiento económico puede terminar dañando el desarrollo humano. Esto lo explicó por primera vez el Premier Wen Jiabao en 2011.

Europa es pionera en la agenda “Más allá del PBI”, que endosa desde 2007. La región está integrando indicadores sostenibles, equilibrando desarrollo económico, cohesión social y sustentabilidad ambiental en su estrategia de desarrollo para la próxima década. Cuando mide bienestar, trata de identificar los impulsores del éxito humano que van más allá del estatus puramente material.

 

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