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Tecnología

Inventos de verdad revolucionarios

Son los que cambian todo, pero muchas veces son humildes y baratos.

lun 10 de julio de 2017
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Inventos de verdad revolucionarios

Cuando intentamos vislumbrar el futuro el pasado nos proporciona dos lecciones: la primera es que las tecnologías nuevas más influyentes suelen ser humildes y baratas. Segundo, las invenciones no aparecen en solitario,

Para entender cómo las invenciones simples y baratas moldearon el mundo actual pensemos en la Biblia impresa por la imprenta de Gutenberg en los años 1450. Aquellas hermosas páginas impresas en la revolucionaria imprenta inventada por Gutenberg con los tipos metálicos móviles.

La imprenta de Gutenberg es considerada casi universalmente como uno de los inventos definitorios de la humanidad. Permitió la difusión de la ciencia, del latín y del conocimiento en general. Pero ese fenomenal invento no habría sido posible si antes no se hubiera inventado otra cosa mucho más humilde: el papel.

El papel fue necesario por motivos económicos. La prensa podía también funcionar con pergamino, o sea un producto hecho con piel animal. De hecho, vario ejemplares de la biblia fueron impresos en pergamino. Pero se necesitaban 250 ovejas para un solo libro.

 

El papel había sido inventado 1.500 años antes en China y había mucho tiempo que lo usaba el mundo árabe, donde ya era común la alfabetización. Pero pasaron siglos antes de que se difundiera por la Europa cristiana, donde la población mayormente analfabeta no necesitaba una superficie barata sobre la cual escribir. El papel se popularizó sólo cuando la actividad comercial comenzó a necesitar una superficie económica sobre la cual asentar cuentas y operaciones. Para el siglo XIII, toda Europa usaba papel. Fue, podría decirse, la primera industria pesada en Europa. Primero en Italia y luego en todo el continente poderosos martillos aplastaban girones de algodón para fabricar la pulpa en un baño de orín humano.

Fue el papel lo que abrió la puerta a la imprenta. Solo un producto barato podía justificar el costo de imprimir textos en la prensa. El pergamino costaba demasiado. Sólo cuando se produjo papel en forma masiva adquirió sentido pensar también en escribir masivamente.

El mundo está lleno de ejemplos como el del papel. Uno es el alambre de púas, que llegó para determinar los límites de la propiedad privada en los campos. Su única ventaja sobre las cercas de madera fue el costo.  Una vez que los colonos pudieron ejercer control sobre sus tierras tuvieron el incentivo necesario para invertir y mejorarlas.

 

Algunas tecnologías son verdaderamente revolucionarias. Trascienden el simple papel o alambre de púas  para producir efectos que habrían parecido milagrosos a las generaciones anteriores. Un ejemplo claro es la electricidad, un invento que apenas se entendía a principios del siglo 19  pero terminó adoptado masivamente al comenzar el XX. Las bombitas incandescentes habían aparecido en 1870. En 1881 se construyeron las primeras estaciones generadoras de electricidad en Nueva York y Londres y antes de un año Thomas Edison comenzó a vender electricidad como un commodity. Un año después aparecieron los primeros motores eléctricos  para mover maquinaria en las fábricas. Y sin embargo la electricidad no logró ser una fuente de energía mecánica en la manufactura del siglo XIX. En el año 1900 los motores eléctricos brindaban menos de 5% de la energía mecánica que usaban las fábricas norteamericanas. La manufactura todavía estaba en la era del vapor.

Sólo prendió 30 años después, simplemente porque los nuevos motores eléctricos funcionaron cuando todo lo demás cambió y las fábricas se reconfiguraron.

 

Este principio sugiere que deberíamos prestar más atención a las tecnologías baratas que a las más sofisticadas. Por ejemplo, los sensores y la conexión a Internet. Los sensores están apareciendo en todas partes, desde turbinas de avión hasta el suelo de las granjas detectando y solucionando problemas.

 

También podrían convertirse en una pesadilla para la privacidad y la seguridad de los humanos, Pero el potencial y el peligro son espectaculares.  

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