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Tecnología

¿Adónde nos lleva la neutralidad en Internet?

Los proveedores de Internet vienen abusando de ella desde hace años.

mié 29 de noviembre de 2017
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¿Adónde nos lleva la neutralidad en Internet?

La American Civil Liberties Union (ACLU) declara, en un video que aboga por la "neutralidad en Internet", que las gigantescas empresas de Internet no deberían tener el poder para meterse con lo que leemos, miramos o exploramos en Internet.

"Neutralidad en Internet" es el principio que dice que los proveedores de servicios de Internet deben tratar toda la información que allí aparece de la mismas forma y no discriminar o cobrar en forma diferente según el usuario, el contenido, el sitio web, la plataforma o la aplicación. Según este principio, no pueden bloquear contenido online alguno.

La ACLU se refiere específicamente a transportadoras de banda ancha y de wireless como AT&T y Comcast, que podrían tener el poder para regular y hasta bloquear el acceso a servicios, sitios web y otros recursos online si el gobierno norteamericano desmantela leyes aprobadas en la era Obama.

La Federal Communications Commission anunció ayer planes para hacer precisamente eso.
        

Tiene sentido, dice Ian Bogost en The Atlantic, interpretar a los proveedores de banda ancha y servicios inalámbricos como transportadoras comunes, como una compañía telefónica o algún otro servicio público. Pero estos grupos que reclaman la neutralidad deben admitir que Internet no es un ámbito saludable para la competencia y para la protección de la gente.

Hay motivos para entender que los proveedores de Internet van a abusar de su poder si no hay vigilancia de la "neutralidad en Internet". Ya lo han demostrado hasta el cansancio.

Los que defienden la neutralidad hablan de una red libre y abierta, ideales que se remontan a los orígenes libertarios de la computación personal y la cíbercultura. Bajo esos preceptos la computación y la Internet son para todos y cualquiera debería poder usarlas para su éxito profesional y personal. Es a causa de esta supuesta libertad y supuesta apertura que fue posible el éxito de empresas como Google y Facebook: pudieron acceder a los clientes sin toparse con ningún guardián cuidando las puertas. Por cierto, los abogados de la neutralidad en Internet suelen citar los éxitos de las startups como primera y principal justificación de la política.

La popularidad de la neutralidad en Internet dependió siempre de la satisfacción del público con la vida online y las prácticas comerciales que la facilitaban.

Hasta hace muy poco esa satisfacción era casi universal. Compañías como google y Facebook gozaban de la confianza y el apoyo del público. Parecían compartir los mismos valores " de libertad y apertura" que aplauden los defensores de la neutralidad.

Contrariamente, a todos les gusta odiar a las telcos como AT&T, Comcast y Verizon, oligopolios de la vieja economía que cobran mucho por un servicio mediocre.

Pero eso cambió el último año con las filtraciones a la seguridad, violaciones a la privacidad , intervenciones en las elecciones y una cantidad de otras preocupaciones que mellaron la reputación del sector. Los ejemplos son tantos que es imposible enumerarlos. 
   

Es cierto que un grupo de compañías gigantescas, como Comcast y Verizon no pueden interferir en lo que la gente lee, mira o busca en Internet . Pero hay otro grupo, también de compañías gigantescas que sí ejercen ese poder y ese control. Google, Facebook, Apple, Amazon, Netflix y otras controlan el acceso a la mayor parte del contenido creado y entregado vía redes inalámbricas o de banda ancha. Google maneja más de 63% de las búsquedas. Facebook ejerce un enorme control sobre el acceso a las noticias online y su red de publicidad parece haber hecho estragos en la democracia.

Para que Internet siga siendo un servicio público , debe convertirse en un servicio público que valga la pena, uno que no desmantele la sociedad con descuido, engaño y malicia. Es hora de dejar de tratar a Internet como un tesoro sin defectos cuyo honor debe ser protegido de la profanación. Si alguna vez lo fue, hace rato que no lo es.

 

 

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