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Tecnología

La más grande ironía de la computación

Fueron mujeres las pioneras del primer lenguaje computarizado, o sea, del software.

mar 13 de marzo de 2018
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La más grande ironía de la computación

Para decirlo con toda crudeza en estos días en que se reivindica a la mujer, una enorme cantidad de hombres deben hoy su empleo al trabajo de dos mujeres. Ese territorio que hoy en gran medida es coto privado de los hombres, nació femenino.


¿Cómo pudo ser? Sencillo. En un principio la interacción con las computadoras sólo la realizaban los programadores. La programación era considerada una forma de trabajo administrativo, un trabajo subalterno reservado a las mujeres. Eran las programadores, entonces, las que alimentaban a las computadoras traduciendo diagramas de flujos en operaciones lógicas y luego perforaban tarjetas con los códigos de las máquinas.

La doctora Grace Hopper, una matemática que trabajaba en Remington Rand, advirtió allá por el año 1967, que las "alimentadoras" humanas eran un cuello de botella en el proceso de programación. Imaginó que algún día usuarios que no fueran técnicos podrían comunicarse con las máquinas soslayando el ineficiente proceso de traducir comandos en tarjetas. A pesar de que a su empleador la idea le pareció disparatada, siguió adelante y creó su propio lenguaje (en inglés) computarizado llamado FLOW MATIC.

Simultáneamente una colega suya, Betty Holberton, escribió el primer sistema automático de programación. O sea, un programa que la gente puede usar para crear o manejar otros programas. Las dos contribuyeron en gran medida a la creación de lo que fue el primer lenguaje de programación ampliamente usado en el mundo, el COBOL (Common Business Oriented Language).

Y así, crearon la tecnología que terminaría quitándoles el empleo. Cualquier persona que hoy hace uso de una computadora, hace lo que las primeras programadoras hacían.

O sea, como dice Elaine Ou en Bloomberg hoy, las mujeres no son víctimas pasivas que fueron expulsadas de la industria. Son las pioneras. El trabajo de Hopper en COBOL democratizó el campo de la programación a tal punto que hoy muchas tareas no necesitan de programación.

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