Martes 24 de abril de 2018
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Investigación
En el cambiante rompecabezas de la política exterior argentina, Asia casi siempre fue una pieza faltante. Y sin embargo, la región viene aportando, en las últimas décadas, una corriente inmigratoria que no se parece a ninguna otra de las que poblaron el país. Coreanos, taiwaneses y chinos dejaron su impronta en barrios porteños y ciudades del interior. Pero su actitud es bien distinta de la que mostraron los europeos de mediados del siglo pasado. Para empezar, no se plantean un camino sin retorno. Suman miles los que, desalentados por los malos tiempos de la economía local, resolvieron buscar otros horizontes o volver al terruño. Los que se quedaron alimentaron el auge de los autoservicios barriales, inauguraron nuevos formatos comerciales (las tiendas de todo por dos pesos y los restaurantes de tenedor libre) o sueñan con convertir a la devaluada peatonal Lavalle en el paraíso de los cibercafés. Pero, a diferencia de lo que puede constatarse, por ejemplo, en Australia, la ola de inmigrantes no atrajo un movimiento paralelo de grandes emprendimientos e inversiones asiáticas. Con la excepción de algunas compañías de electrodomésticos coreanas ­encabezadas por Samsung y Daewoo­ las inversiones asiáticas en la Argentina son relativamente modestas: no llegan a superar los US$ 150 millones. El año pasado, el intercambio con China, Taiwán y Corea del Sur apenas sumó US$ 2.560 millones, y con un fuerte balance negativo de US$ 1.088 millones para la Argentina, que básicamente les vende commodities (semillas, aceites y cueros) y les compra productos de alto valor agregado (aparatos electrónicos, relojes, autos y textiles). Claro que también son muy pocos los empresarios argentinos que se atrevieron a probar suerte en las antípodas. La conquista del Oriente parece, por ahora, un desafío reservado para gigantes de la talla de Techint, Impsa o Arcor. Sin embargo, analistas locales y foráneos no dejan de advertir sobre las oportunidades que podría deparar la región para empresarios argentinos dispuestos a desplegar parejas dosis de audacia y paciencia.
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